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Grandes momentos en familia

Por Nancy Di Perna
“En tiempos de incertidumbre, la paciencia es clave, ¡y se puede ejercitar!”

Es importante incluir en nuestras rutinas, actividades que contribuyan a mantenernos concentrados, en equilibrio, y que representen un desafío para cada miembro de la familia, a la vez que favorecen vínculos saludables. En un artículo anterior compartí que desde las neurociencias se recomienda la práctica de ciertas actividades, ya que se habría demostrado que al practicarlas segregamos hormonas que estimulan emociones positivas. En ese artículo de referencia, las propuestas prácticas fueron: colorear mandalas, hacer ejercicios de respiración (inhalar y exhalar) y practicar yoga. Para darle continuidad y contribuir con otras ideas prácticas que motiven la organización de actividades de esparcimiento en familia, esta semana las propuestas son:

  1. Origami (“Ori”- doblar y “gami” – papel) o la papiroflexia son técnicas que logran construir figuras a partir del plegando del papel y tienen su origen en Japón. A nivel educativo tiene un potencial grande, ya que las figuras están clasificadas con dificultades según edad y de acuerdo a su práctica se va complejizando.

Esta actividad puede llegar a ser un recurso ideal para generar espacios de transición entre diferentes asignaturas o para crear momentos de recreos durante el período que hacemos las tareas de colegio en casa.

  1. Juego con masas sensoriales. Existen variadas recetas, teniendo en cuenta los materiales con los que contamos en casa podemos seleccionar y hacer al menos dos o tres tipos de masas. La primera parte es la elaboración de las recetas, es involucrarnos con conceptos de química, ya que vamos a poder lograrlas con éxito a partir de la exactitud con la que midamos los ingredientes y la forma en que los mezclemos. Una vez que tenemos las masas, nos disponemos a jugar y es la etapa de manipulación, nos permite estimular el sentido del tacto de forma prioritaria y según los ingredientes la vista y el olfato. La variedad de texturas nos va asegurar variedad de estímulos al tacto. Las reacciones al sentir las masas son muy variadas e individuales. El amasado y la constante estimulación del tacto favorecen liberar tensiones y ansiedad a grandes y a chicos. La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso central para organizar e interpretar las informaciones captadas por nuestros sentidos, y por lo tanto poder responder de forma adecuada al ambiente que nos rodea. Por otro lado, contribuyen a contrarrestar los efectos del uso de pantallas táctiles, que se ven incrementado por estos días.

Para facilitar la búsqueda de las recetas les dejo un listado de algunas de las masas sensoriales: masa de sal, masa de arena mágica o cinética, plastilina casera, masa newtoniana, el favorito de los niños y niñas es el slime. 

La manipulación de masas sensoriales al igual que el Origami aporta múltiples beneficios, entre los principales se encuentran:

  • Mejora la atención, desarrolla la coordinación viso motriz (ojo-mano)
  • Estimula la concentración, haciendo foco sobre cada doblez
  • Refuerza el autoestima, al percibir la creación mediante la destreza de las manos
  • Promueve el esfuerzo
  • Apoya la construcción de las nociones de espacio – temporalidad y lateralidad
  • Desarrolla el pensamiento lógico-matemático: se realizan cálculos con los pliegues e identifica figuras geométricas.
  • Estimula la maduración del cerebro ya que la práctica de la papiroflexia desde edad temprana exige el uso de ambos hemisferios cerebrales.
  • Desarrolla la creatividad
  • Promueve habilidades para el aprendizaje
  • Mejora la capacidad de abstracción
  1. Meditación, te proponemos un ejercicio que llamamos de imaginación guiada. Una de las personas adultas guiará el momento hasta que, luego de repetirlo varias veces, cada miembro de la familia pueda hacerlo sin guía verbal. Es una técnica de relajación, a partir de una respiración profunda, la atención se coloca a un escenario imaginado que transmita paz y calma. Los pasos a seguir son los siguientes: sentarse de forma cómoda con ojos cerrados, adecuar el espacio, seleccionar una música tranquila con ruidos de naturaleza (por ejemplo pájaros, lluvia, viento).  A partir de esos sonidos, imaginar un paisaje de la naturaleza que brinde una sensación de estar relajados (pueden ser un lugar que hayan estado de vacaciones, un cuadro con montañas, una foto como un jardín lleno de flores, por ejemplo). Mientras, continúas con la respiración tratá de dar detalles al paisaje que estás imaginando, pueden ser los colores de una flor, el tacto de las hojas, los rayos de sol como se sienten en la cara,  el sonido de los pájaros, el ruido de una ola del mar. Mientras te sentís que estas en ese espacio imaginario te movés lentamente como si estuvieras en una excursión y te animás a sentirte libre explorando e interactuando con la naturaleza. Luego de unos minutos, el paisaje comienza a desaparecer e imaginas un color solo mientras que tu atención vuelve a centrarse gradualmente en tu respiración. Cuando ya no queda nada de esa imagen, abrís los ojos y das el ejercicio por finalizado.

Este ejercicio de meditación es ideal para equilibrar nuestra energía y estar relajados para descansar, y si bien el tiempo es personal, en niños y niñas debe durar entre 3 a 5 minutos.

Los buenos hábitos se construyen con constancia. Incorporar durante la rutina diaria momentos de respiración consiente y utilizar la imaginación, contribuye a tener recursos de autorregulación al sentirnos abrumados.

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