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El trabajo después de la pandemia ¿Qué nos espera?

Por Lic. Juan Fernando García Iturburu*

La crisis económica de la COVID-19 generará casi 12 millones de desempleados en América Latina y el Caribe, señaló recientemente Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. La crisis que sufre la región este año a causa de la COVID-19 será la peor de su historia. Para encontrar una contracción de magnitud comparable hace falta retroceder hasta la Gran Depresión de 1930 (-5 %) o más aún hasta 1914 (-4,9 %). CEPAL entregó nuevas proyecciones de crecimiento para los países de América Latina y el Caribe. Recalca que la crisis provocará en el mediano plazo cambios estructurales en la organización productiva, el comercio internacional y el actual modelo de globalización.

Las proyecciones también anticipan un importante deterioro de los indicadores laborales en 2020.La tasa de desempleo se ubicaría en torno a 11,5 %, un aumento de 3,4 puntos porcentuales respecto al nivel de 2019 (8,1 %). De esta forma, el número de desempleados de la región llegaría a 37,7 millones. Asimismo, la elevada participación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en la creación del empleo (más del 50 % del empleo formal) aumenta los impactos negativos, pues este sector ha sido duramente afectado por la crisis, mientras que la desigualdad de género se acentuará con medidas como el cierre de las escuelas, el aislamiento social y el aumento de personas enfermas, pues aumentará la sobrecarga de trabajo no remunerado de las mujeres.

Por otro lado, la caída de -5,3 % del PIB y el aumento del desempleo tendrían un efecto negativo directo sobre los ingresos de los hogares y su posibilidad de contar con recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas. En ese contexto, la tasa de pobreza en la región aumentaría en 4,4 puntos porcentuales durante 2020 al pasar de 30,3 % a 34,7 %, lo que significa un incremento de 29 millones de personas en situación de pobreza. Por su parte, la pobreza extrema crecería en 2,5 puntos porcentuales pasando de 11,0 % a 13,5 %, lo que representa un incremento de 16 millones de personas.

“Hay que prepararse para el mundo post COVID-19. Debemos pensar el futuro de la región en la nueva geografía económica ante la elevada dependencia de manufacturas importadas”, indicó Bárcena. “Se requieren políticas industriales que permitan a la región fortalecer sus capacidades productivas y generar nuevas capacidades en sectores estratégicos”, agregó.[1]

La ONU, en su agenda 2030 Objetivos de Desarrollo Sostenible, tiene como objetivo 8: Trabajo Decente Y Crecimiento Económico. A través de su Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo[2], plantea que durante los últimos 25 años, la cantidad de trabajadores que viven en condiciones de pobreza extrema ha disminuido drásticamente, pese al impacto de la crisis económica de 2008 y las recesiones globales. En los países en desarrollo, la clase media representa hoy más del 34 % del empleo total, una cifra que casi se triplicó entre 1991 y 2015. Sin embargo, mientras la economía mundial continúa recuperándose presenciamos un crecimiento más lento, un aumento de las desigualdades y un déficit de empleos para absorber la creciente fuerza laboral.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2015 hay más de 204 millones de personas desempleadas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible apuntan a estimular el crecimiento económico sostenible mediante el aumento de los niveles de productividad y la innovación tecnológica. Fomentar políticas que estimulen el espíritu empresarial y la creación de empleo es crucial para este fin, así como también las medidas eficaces para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico humano. Con estas metas en consideración, el objetivo es lograr empleo pleno y productivo y un trabajo decente para todos los hombres y mujeres para 2030.[3]

Momentos de crisis como este exigen, más que nunca, el fortalecimiento de los Estados como garantes de derechos y la creación de paquetes de medidas y políticas públicas intersectoriales, reconociendo que los derechos humanos se hacen efectivos cuando son garantizados conjuntamente. Este tiempo demanda solidaridad y esperanzas renovadas, cooperación y acción conjunta, así como nuevos modos de vivir en colectividad, que puedan sostenerse incluso luego de la superación de la pandemia.

A partir de dicho marco estructural, algunas directrices generales serían las vinculadas al Multilateralismo, que promuevan el logro de una  Soberanía desde  un Desarrollo Sustentable.

Un multilateralismo moderno exige un nuevo marco de cooperación que, además de los inevitables equilibrios de poder, tenga en cuenta la diversidad de los desafíos actuales y el respeto a los derechos humanos. El multilateralismo es un concepto ampliamente difundido dentro de las Relaciones Internacionales, ya que refiere a la situación de varios países trabajando mancomunadamente en un mismo aspecto o cuestión.

El multilateralismo, de una manera sencilla, es una forma de toma de decisiones en donde el consenso y la negociación con varias partes son esenciales. Según Robert Keohane (1990:731), "el multilateralismo es la práctica para coordinar políticas nacionales en grupos de tres o más estados". Mientras que John Ruggie (1992:566) complementa esta definición indicando que lo que hace distintivo al multilateralismo "no es sólo su capacidad para coordinar políticas nacionales entre tres o más países, que es algo que otras formas organizacionales hacen, sino que lo hace con base en ciertos principios de relaciones entre los estados". De acuerdo con fuentes oficiales, la meta de los organismos multilaterales es conseguir acuerdos globales en relación a temas de interés que afectan a la mayoría, tal es el caso de la cultura, el comercio, la paz, entre otros; lo contrario a los organismos unilaterales impuestos para dominar.[4]

La Educación debe ser la base principal desde donde  se establecerán los lineamientos principales de un desarrollo humano estratégico basado en el buen vivir, a partir de los puntos centrales relacionados con el objetivo 8 del desarrollo sustentable que en particular, garanticen los derechos sociales fundamentales como el trabajo, serían:

  • Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas.
  • Lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.
  • Reducir considerablemente la proporción de jóvenes que no están empleados y no cursan estudios ni reciben capacitación.
  • Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.
  • Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres y las personas con empleos precarios.

Por ello, hay que profundizar las políticas públicas que terminen con la desigualdad y logren un buen vivir desde la equidad como uno de los valores principales.

En ONU Argentina, desde la agenda 2030, plantea que respecto del Objetivo 8: Promover el Crecimiento Económico Sostenido, Inclusivo y Sostenible; El Empleo Pleno y Productivo y el Trabajo Decente para Todos. La continua falta de oportunidades de trabajo decente, la insuficiente inversión y el bajo consumo producen una erosión del contrato social básico subyacente en las sociedades democráticas: el derecho de todos a compartir el progreso. La creación de empleos de calidad seguirá constituyendo un gran desafío para casi todas las economías más allá de 2015. Para conseguir el desarrollo económico sostenible, las sociedades deberán crear las condiciones necesarias para que las personas accedan a empleos de calidad, estimulando la economía sin dañar el medio ambiente. También tendrá que haber oportunidades laborales para toda la población en edad de trabajar, con condiciones de trabajo decentes.[5]

Al respecto CLADE (Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación) en su trabajo sobre COVID-19: Para la CLADE, la solidaridad y el financiamiento adecuado de los derechos a la educación, salud y protección social son caminos fundamentales para superar la crisis[6], planteando que muchas niñas, niños y adolescentes de familias con pocos recursos o que habitan zonas rurales no tienen acceso a insumos que les permitan acceder a la educación a distancia, como computadora e Internet. Las autoridades púbicas deben impulsar todas las medidas necesarias para impedir la profundización de desigualdades educativas y sociales, por un lado, y al mismo tiempo adoptar otras orientadas a superar las brechas ya existentes, como acciones afirmativas y programas de renta básica de emergencia para personas con menores ingresos, en situación de vulnerabilidad social y desempleo, así como la suspensión de su cobro por servicios básicos, como agua, energía eléctrica, gas, telefonía e Internet.

Para conseguir el desarrollo económico sostenible, las sociedades deberán crear las condiciones necesarias para que las personas accedan a empleos, estimulando una mejor calidad de vida para que pueda haber oportunidades laborales para toda la población en edad de trabajar, con condiciones de trabajo decentes.

(*) Voluntario y docente en la sede Entre Ríos de la YMCA. Profesor de Historia y Latín en el Instituto del Profesorado Concordia, exdirector de Educación Superior del CGE de la provincia de Entre Ríos.

[1]https://www.cepal.org/es/comunicados/pandemia-covid-19-llevara-la-mayor-contraccion-la-actividad-economica-la-historia-la

[2]https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-8-decent-work-and-economic-growth.html

[3]http://www.ods.cr/objetivo/objetivo-8

[4]https://www.telesurtv.net/news/Multilateralismo-actual-Desafios-crisis-y-esfuerzos-20170915-0057.html

[5]https://www.odsargentina.gob.ar/Los17objetivos

[6]https://redclade.org/noticias/covid-19-para-la-clade-la-solidaridad-y-el-financiamiento-adecuado-de-los-derechos-a-la-educacion-salud-y-proteccion-social-son-caminos-fundamentales-para-superar-la-crisis/

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