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Logramos seguir entrenando… Nos sentimos muy bien

Por Cristian Fernández 

Habiendo pasado casi un mes desde que se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio, hemos adoptado un sinnúmero de hábitos que, hasta dicho momento, no éramos capaces de poner en práctica. Hemos tenido la capacidad de cuidar minuciosamente la higiene de nuestras manos, mantuvimos distancia de otros individuos, incluyendo entre ellos a nuestros propios familiares. Aprendimos que todo objeto que ingresa en la vivienda pasa por un exhaustivo proceso de antisepsia y hemos encontrado el momento y el lugar para realizar algo de actividad física, que nos permita mantener la máquina en funcionamiento y, de ser posible, equilibrar un poco los resultados de esa nueva balanza, tan diferente a la anterior, que aprendimos a utilizar, ante las inclemencias de esta nueva situación social.

Obviamente, para los y las integrantes de la YMCA las necesidades de actividad física no se hicieron esperar. Para darse cuenta de ello basta observar la buena asistencia y la puntualidad con que los asociados se suman cada día a las clases online. La mejor respuesta que se puede obtener es la alegría que genera ese contacto entre participantes y docentes y la demostración de cariño y empeño que evidencia.

Al haber transcurrido un tiempo considerable, y sin saber aún con certeza cuándo y cómo será el reinicio de las actividades físicas en las instalaciones de la institución, surgen preguntas respecto a lo que estamos haciendo en nuestros hogares.  Debido a que los entrenamientos de fuerza, coordinación y flexibilidad arrojan sensaciones muy perceptibles y observables, las preguntas más comunes son de otra índole: ¿Estoy realmente entrenando mi capacidad cardiovascular? ¿Estoy entrenando aeróbicamente?

Más allá de contar con la tecnología para poder monitorear nuestro ritmo cardíaco, ya sea por medio de la utilización de un cardio-tacómetro digital, o bien porque simplemente tomamos nuestra frecuencia cardíaca palpando la arteria radial (en la muñeca),o  la carótida, (en la parte frontal del cuello, debajo del ángulo de la quijada), lo importante es tener bien en claro que en el momento que estamos transitando, lo fundamental es lograr mantener un ritmo de entrenamiento estable y moderado durante más de 12 minutos de duración.  ¿Cómo se logra? Intentando que realmente estemos haciendo un esfuerzo considerable, y que el mismo no resulte tan exigente que nos provoque un cansancio tal, que no nos permita continuar.

Para entender simplemente los diferentes sistemas energéticos del organismo, que se ponen en funcionamiento durante el desarrollo de la actividad física, debemos tener en cuenta los tiempos de su desarrollo. Tomemos un ejemplo bien entendible para todos los asociados que realizamos clases en la YMCA: Comenzamos una clase de GAP (Glúteos –Abdominales y Piernas), en la que el docente conduce ejercicios de entrada en calor articular general, flexionando y extendiendo nuestras piernas y caderas;  hacemos rotaciones de hombros, giros de cintura, elevamos y descendemos los brazos al mismo tiempo. Una vez transcurridos aproximadamente 2 a 3 minutos de dicha actividad, el organismo, además de otros combustibles llamados fosfocreatina y ATP, requiere una entrada constante de oxígeno, para transportarlo a cada uno de sus músculos, y así favorecer el esfuerzo físico. Un poco más tarde, una vez entradas en acción las combinaciones de diferentes ejercicios entre estocadas y abdominales en colchoneta, y aproximadamente a partir de los 12 minutos de desarrollo, podemos decir que nos encontramos entrenando con utilización de oxígeno como único mecanismo de combustión. En este tipo de entrenamiento que estamos haciendo ahora, el glucógeno muscular (carbohidratos), es el principal combustible necesario.  Más tarde, y ya cuando el cansancio nos comienza a jugar una pasada poco grata, al “Profe” se le ocurre mezclar abdominales con espinales y flexores de cadera en la colchoneta, almohadón o frazada, a la vez que nos hace parar nuevamente y nos vuelve a intercalar más ejercicios de piernas.  Hemos llegado casi a la media hora de ejercicio, y nuestro organismo comienza a quemar ácidos grasos libres en la sangre (grasas) como combustible. Exactamente desde allí y hasta que comencemos a elongar y nuestra frecuencia cardiovascular descienda habremos estado utilizando esas reservas, guardadas en nuestro organismo.

Sabiendo todo esto… ¿Te cabe alguna duda sobre la posibilidad de haber entrenado la capacidad aeróbica? Obviamente no estás entrenando para mejorar marcas en una maratón, ni para escalar esa montaña de tus sueños, en menos tiempo. No obstante ello, te recomendamos una buena hidratación, un reconfortante baño y así estarás nuevamente en condiciones para sentir esa sensación inigualable de haber liberado endorfinas y haber entrenado.

Sin ahondar en demasiadas cuestiones específicas de entrenamiento de alta intensidad, imposibles de ser realizados en los hogares, estamos a disposición para que nos dejes tus preguntas en la página. En el enlace “Entrená desde tu casa” podés encontrar el espacio para dejar tu consulta. Intentaremos responderla a la brevedad. Mientras tanto seguí entrenando y preparáte, porque en la próxima nota vamos a hablar de cómo nos estamos alimentando… Por ahora, no dejes de leer las recomendaciones que el servicio de YMCA Salud, ha dejado en la publicación de este mes del programa Yo Me Cuido Ahora.

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