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Avances iniciales en la sede Central

Por Cristian Fernández

Dentro de las reaperturas que se nos fueron permitiendo, y siguiendo estrictamente las disposiciones que el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue dictaminando para cada etapa del proceso, llegamos al momento en que pudimos comenzar a desarrollar actividades individuales al aire libre. Fue entonces, que durante el mes de octubre iniciamos esta nueva etapa con los grupos de running y caminata en Puerto Madero. Estas actividades habían sido desarrolladas habitualmente, hasta la llegada del Aislamiento Social Obligatorio. Por aquel entonces, solía encontrarse el grupo “YMCA Running Team”, en la Plaza ubicada en Manuela Sáenz al 800, para desarrollar sus actividades de entrenamiento pedestre. Por tal motivo, la institución decidió reabrir la actividad, aumentando la oferta de días y horarios, ya que la sede Central se encontraba cerrada.

Habiendo transcurrido un tiempo prudencial desde aquella reapertura, nos pareció oportuno ponernos  en contacto con algunos de los docentes que tuvieron a cargo la desafiante tarea de volver a comenzar con actividades físicas, que mas allá de ser individuales, no dejaban de significar un compromiso muy importante a la hora de tratarse de un grupo de personas, que compartirían una clase de manera presencial.

Como es habitual, compartimos con nuestros “Lectores YMCA”, algunas devoluciones que los profesores nos dieron, acerca del proceso de adaptación y posterior desarrollo del  entrenamiento de los diferentes grupos de asociados participantes.

 ¿Qué experiencias tuvieron oportunidad de compartir con los asociados en este período?

La profesora Macarena Barreto nos cuenta que tanto en las clases de gimnasia online, como en la parte presencial, en puerto madero, encontró mucha satisfacción en poder ser parte del programa, ya que el intercambio fue muy grato. Al mismo tiempo, ella asegura recibir la misma devolución de parte de los asociados que participan habitualmente.  En las  clases que tuvo oportunidad de compartir en Puerto Madero, Maca pudo percibir que se fueron sumando progresivamente nuevos participantes. Algo que siempre es común para los profes, pero en este caso, ella destaca que todos vinieron con un gran entusiasmo en búsqueda de comenzar el día de la mejor manera posible. Macarena afirma: “Los asociados toman la actividad como una medicación que les permitirá sentirse bien”.  Ella agrega que los participantes están muy contentos con las diferentes propuestas, y eso hace sentir muy bien a cualquier docente.

Otro de los responsables del proceso, el profesor y guardavidas Luis Basso, recalca la importancia que este punto tuvo para muchos asociados que no habían podido salir a desarrollar actividad física durante todo el período de Aislamiento Social Obligatorio. Para ellos esta etapa sirvió en una gran medida, como un proceso de integración social a la nueva realidad, ya que hasta el momento no habían logrado compartir con otras personas ningún tipo de actividad socio-deportiva. Luis nos cuenta que hace poco escuchó una expresión que uno de los asociados compartía con el resto, y cree que resume claramente  la devolución de parte de los asistentes al programa: “Los profesores nos están esperando para contenernos, para brindarnos su conocimiento y ayudarnos a mejorar nuestra aptitud física. Además nos cuidan mientras hacemos ejercicio al aire libre… ¿qué más les podemos pedir?” Luis es plenamente consciente que  esas devoluciones son una caricia para el corazón de un docente que debe guiar a sus alumnos, teniendo en cuenta una gran cantidad de circunstancias, que hasta la llegada de la pandemia jamás hubieran sido un factor decisivo para la salud de estos.

Verónica Ferrin, profesora responsable del YMCA Running Team desde sus comienzos, nos comparte que si bien antes de la pandemia ya trabajaba al aire libre con el grupo, pudo percibir que los asociados nuevos que se sumaron a las actividades quedaban encantados con la posibilidad de conectarse con la naturaleza. “Los árboles, los pajaritos... Un paraíso en medio de la ciudad”.

Verónica asegura que muchos asociados se acercaron por la dificultad de realizar actividad física en el interior de sus casas y descubrieron un nuevo espacio que jamás hubiesen imaginado.

En este punto en particular, tanto Macarena, Verónica, como Luis coinciden en afirmar que no se podría haber esperado otra reacción por parte integrantes de la Familia YMCA, que cuenta con 58 millones de miembros alrededor del mundo, en más de 120 países en los que posee localización.

¿Sienten que fue un proceso productivo, tanto para los participantes como para los docentes?

Luis nos cuenta que si hay algo que no deja duda alguna, es lo referente a la experiencia positiva que los asociados manifestaron haber tenido. Principalmente en el intercambio de comunicación tanto con los docentes, como con sus propios compañeros del grupo. En este punto en particular, Luis nos aclara que más que la realización de actividad física y el mejoramiento de las capacidades, muchos asociados se acercan para compartir un momento de diálogo e interacción con los docentes y con los demás asociados participantes. Una necesidad social que había quedado sin efecto, debido a las circunstancias que nos tocaron vivir. El profesor también hace hincapié en “la necesidad de despejar la cabeza” que manifiestan muchos de los asociados. Él cree que es fundamental ese momento de readaptación social que la actividad les ha podido ofrecer.

En este punto en particular, Verónica reconoce que, sobre todo con los adultos mayores, al verse imposibilitados de realizar actividad en interior, con las clases al aire libre lograron recuperar su grupo de pertenencia. Situación que sin duda es una puerta de acceso para lograr ingresar a la nueva normalidad, sintiéndose seguros de que están haciendo lo correcto.

Vero enfatiza: “Cómo docente, ver el reencuentro de los participantes a pesar del barbijo y el saludo a la distancia, con  los codos, en lugar de un beso o un apretón de manos, fue lo más reconfortante”.

La profesora Barreto considera que ha sido un proceso muy productivo para ambas partes, ya que al haber estado tanto tiempo distanciados, sin contacto físico, hay aportes muy gratos que manifiestan los participantes, refiriéndose a cosas básicas como sentir el calor del sol, reencontrarse con sus compañeros, volver a tomar contacto con los profesores, percibir los aromas de las flores, etc. A Maca le llamó la atención recibir tales expresiones por parte de los asociados. Ella en este punto destaca que suele ser muy común que los docentes reciban sugerencias por parte de los participantes de las clases, pero esta nueva realidad que nos ha tocado vivir, nos ha hecho olvidar los comentarios negativos sobre temas sociales actuales, como pueden llegar a ser los referentes a la política o la economía, o simplemente las cosas faltantes a la hora de realizar una clase, y en su lugar, las charlas que se han mantenido se basaron en el hecho de cómo vivir el presente, tratando de percibir lo que pueda llegar a presentársenos, pero desde una óptica firmemente positiva y enfocada hacia un futuro prometedor. Ella focaliza en que no solo la contención fue para los asociados, sino que el cambio de actitud fue enfocado también en el accionar de los profesores. Macarena termina la exposición diciendo: “Estamos construyendo una actividad saludable y placentera para todos”.

 

 ¿Cuáles fueron, según la óptica docente, las recomendaciones más oportunas para acompañar el proceso de reactivación de los participantes?

La profe Vero reconoce que la gran mayoría de los asociados respetaron los cuidados específicos, como el uso de barbijo, el alcohol en gel y  el distanciamiento físico. Ella creía en un principio, antes del reinicio, que iba ser más difícil mantener el orden y que los participantes iban a relajarse y descuidar estas normas, pero con el correr de los días se dio cuenta de que salvo algunas pequeñas indicaciones, todos los grupos entendieron la importancia de cuidarse mutuamente.

Veronica cuenta que en lo referente a su tarea, se realizó un proceso de vuelta a la actividad, de forma progresiva haciendo hincapié en la movilidad y la flexibilidad, fundamentando la progresión de intensidad en los trabajos específicos de running ya que si bien muchos asociados estaban activos con las clases virtuales, no habían tenido la posibilidad de correr.

En este punto, Luis Basso aclara que se estuvo realizando un trabajo específicamente técnico, no solo en lo que se refiere a la mejora de la capacidad cardiovascular, sino en todo lo referente al gesto deportivo del trote y la caminata. De esa manera se logró que no solo los asociados pudieran mejorar su condición física, sino que además adoptasen costumbres saludables para realizar cualquier desafío pedestre que se les presentara en la vida de relación. Luis comparte un ejemplo sencillo que consiste en destacar la importancia del empuje que realiza el pie que queda en el plano posterior del cuerpo, cuando la persona camina o trota. Una vez que el participante interioriza esa acción, el impulso hacia adelante se logra automáticamente, y es esa la forma de lograr que el gesto se incorpore naturalmente.

Macarena expresa que notó muy oportuna la acción de atender a las necesidades que cada uno de los participantes presentaba, ya que según la profe, ellos son quienes deben sentirse protagonistas. Todos manifestaban estar al tanto de los protocolos, estar actualizados de las novedades. Además todos manifestaron seguir las clases en vivo  por Instagram en YMCAArgentina, y a otras tantas grabadas, visitando los canales  de YouTube.

En este último punto, Macarena siente oportuno destacar que la virtualidad a veces es un poco cansadora y monótona para los profesores, ya que nos gusta sentir el calor, la energía de la gente y comunicarnos por algún medio más cálido que una mera pantalla. Pero con los socios que ella ha podido intercambiar opiniones sobre este tema, le comentaron que es una gran herramienta para poder construir el hábito de actividad física dentro de sus tareas cotidianas. Maca, finaliza esta nota asumiendo que comentarios como éstos, hacen que los docentes se sientan motivados para darle pelea a la monotonía, porque de esa manera se ubican en un lugar decisivo en el cuidado de la salud física y mental de los asociados.  La profesora finaliza diciendo: “Creo que la virtualidad en la actividad física debe ser considerada como una herramienta que llegó para incorporarse y ser parte de la realidad cotidiana”.

Agradecemos la colaboración de los profesores Macarena Barreto, Luis Basso, y Verónica Ferrin  

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