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Pandemia y compromiso ciudadano

Por Carlos Salvo
 
“Para superar esta pandemia, actuemos con pertenencia y compromiso ciudadano”
Durante la severa crisis del 2001/2002 en Argentina la Asociación Cristiana de Jóvenes-YMCA puso el énfasis en la necesidad de promover la construcción de ciudadanía como objetivo central para colaborar a superar el profundo deterioro político, económico y social que atravesaba la sociedad. Surge entonces un programa que llegó a nuclear a más de 70.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 14 provincias, en su inmensa mayoría alumnos de centros educativos públicos y privados de enseñanza primaria y secundaria.
Los Parlamentos de Niños, Niñas y Adolescentes impulsados y coordinados por la Asociación Cristiana de Jóvenes fueron durante más de 10 años espacios donde se transmitieron los conceptos fundamentales que debe incorporar toda persona para poder desarrollar sus relaciones ciudadanas y se propiciaron los escenarios adecuados para el ejercicio de esas capacidades mediante la presentación, debate y aprobación de proyectos para ser ejecutados en cada una de las comunidades intervinientes. El espacio utilizado, para hacer más real la participación como “legisladores” de los participantes, fueron las salas de sesiones de los Consejos Deliberantes de cada ciudad, las Legislaturas Provinciales y como cierre el mismísimo Congreso de la Nación.
En varias oportunidades, políticos en funciones acompañaron a los participantes, lo que generó oportunidades para la interpelación directa de los niños y jóvenes sobre los principales temas del momento.
En suma: el programa formó, capacitó en la utilización de las diferentes técnicas del protocolo vigente para la presentación, debate, defensa y votación de proyectos elaborados por los niños y jóvenes para beneficio de sus comunidades. Un aprendizaje real, utilizando los medios y los apoyos que regularmente utilizan los políticos electos para representar al pueblo que los eligió.
El mensaje del secretario general en esta edición del Newsletter Institucional YMCA, hace alusión a este programa y su aporte a cientos de niños, niñas y adolescentes (hoy probablemente ciudadanos ocupando diferentes responsabilidades, profesionales de todas las especialidades, obreros calificados, padres y madres de familia, que no olvidarán esa experiencia de formación para la vida en sociedad. Además de los derechos que la democracia otorga a cada uno de los ciudadanos, se enfatizó mucho en las responsabilidades y conductas proactivas para sostener en todo sentido el conjunto de la sociedad, con el objetivo de alcanzar los valores que hacen a la Misión de la Asociación Cristiana de Jóvenes: Justicia, Paz, Amor y Solidaridad. Valores expresados en actividades, programas y proyectos donde el contenido transversal es lograr una mejor calidad de vida para todos.
Hoy, frente a la pandemia en curso de COVID-19, volvemos a observar que una de las fallas que pone en jaque la seguridad sanitaria del conjunto de la sociedad argentina vuelve a ser la falta de responsabilidad ciudadana de sectores diversos, que aunque generalmente se trata de vincular con los sectores más desprotegidos, alcanza a todos los estratos sociales, lo que está poniendo en riesgo al conjunto de la sociedad.
De acuerdo a la definición adoptada en la reunión consultiva del Programa para Educación a la Ciudadana Democrática, en el Consejo de Europa en el año 1996, “Ciudadanía es un proceso complejo y multidimensional que es necesario establecer en su contexto político e histórico…” Ciudadanía democrática, específicamente, se refiere a la participación activa de los individuos en el sistema de derechos y responsabilidades, que es el destino de los ciudadanos en las sociedades democráticas”.
Y desde mucho antes en la historia de la humanidad, Aristóteles ya nos decía: “No siempre es lo mismo ser un buen hombre que ser un buen ciudadano”.
Y más reciente, recuerdo siempre una frase que con frecuencia utilizaba Norberto Rodriguez, secretario general fallecido en febrero de 2020, sobre el tema: “No es lo mismo ser habitante que ciudadano” con la cual nos insistía en la necesidad de participar, promover, luchar para mejorar la sociedad, defendiendo nuestros derechos y cumpliendo con nuestras responsabilidades.
En este momento, siento que necesitamos imperiosamente reconstruir ciudadanía responsable, participativa y comprometida con los interesas comunes. No alcanza solamente con reclamar a los gobernantes mayores libertades y beneficios, hay que responsabilizarse por el acatamiento a las reglas y medidas sanitarias que se disponen. No alcanza con repetir insistentemente: “Cuidate, cuidémonos”, hay que actuar en consonancia con los protocolos que nos marcan los especialistas en salud que también asesoran al cuerpo político que gobierna. Pongamos la conducta personal al servicio del conjunto de la sociedad, porque solamente con responsabilidad individual, podremos superar este momento difícil para todos.
Termino con una cita de conceptos elaborados en la última sesión del Consejo Europeo: “Cuando somos parte de una comunidad, podemos influir, participar en su desarrollo y contribuir a su bienestar. Por lo tanto, la ciudadanía se entiende como una práctica, la de desempeñar un papel activo en nuestra sociedad. Esa participación podría ser dentro de nuestro barrio, en un grupo social formal o informal, en nuestro país, o en todo el mundo. El concepto de ciudadanía activa implica trabajar hacia el desarrollo de la comunidad a través de la participación para mejorar la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad. Ciudadanía democrática es un concepto que hace hincapié en la creencia de que la ciudadanía debe basarse en principios y valores democráticos como el pluralismo, el respeto de la dignidad humana y el imperio de la ley.”
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