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El día después

La superstición trae mala suerte.

Raymond Smullyan (1919-2017)

En esta sección se busca aportar a las reflexiones acerca de lo que sigue a este lapso de alarma y preocupación, a esta crisis que genera la pandemia del COVID-19. Es decir que en ella tratamos de acercar contribuciones para pensar qué cosas serán iguales y cuáles distintas, quiénes seremos, qué sociedad conformaremos, qué roles y qué lugar se le requerirán a los Estados, qué impacto tendrá sobre las relaciones sociales y productivas. Qué aprenderemos de esta pandemia.

La humanidad debió afrontar diversas crisis en su historia, varias de ellas desatadas por epidemias masivas que la pusieron a ella y a la civilización en grave riesgo, a veces al borde del precipicio. Hoy la ciencia tiene más recursos, más razones y genera mejores respuestas. Seguramente esta pandemia del COVID-19 tendrá consecuencias menos dramáticas en términos de cantidades. No obstante, probablemente cuestionará los modos en que nuestras sociedades se organizan, distribuyen los recursos, atienden la salud, gestionan la educación y no sólo en los momentos de las crisis. A lo mejor, la solidaridad reaparecerá no sólo como un valor deseable en lo individual sino también como un atributo exigido a los modos de organización social, económica y política. Sobre estos y otros aspectos pensaremos juntos. Tal vez al mirarnos en esta situación crítica y atípica descubriremos que si constituyéramos una sociedad y una humanidad justas y todos estuviéramos bien, todos viviríamos mejor.

Continúa aquí, con esta tercera entrega, la serie preparada por José Sellés-Martínez con esta exquisita entrega, tanto por su contenido descriptivo y sus comentarios anexos como por la excelente selección de obras que comparte con los lectores. Sin dudas, una contribución inteligente para aprender del pasado y capitalizar ese conocimiento para pensar el presente y el futuro. Una nota para disfrutar.

 

¿QUIÉN PINTARÁ ESTA PANDEMIA?

Parte III: Siglo XVIII 

La denominada “Gran Guerra del Norte” se extiende entre 1700 y 1721. En forma directa o indirecta participan en ella todos los países del norte de Europa, ya sea como aliados de Suecia o de Rusia, los reinos enfrentados. Su resultado, la derrota de Suecia y el triunfo de Pedro I, modifica drásticamente la distribución del poder en el área, generando el ingreso de Rusia como potencia en el mapa de Europa. Durante su curso, se desarrolla una gran pandemia, que se siente fuertemente entre los años 1709 y 1713, y que potencia los efectos desastrosos de la guerra, asociándose a las hambrunas y la destrucción provocada por las campañas militares. Si bien afectó en forma muy desigual a las diferentes regiones, hubo áreas en las que habría diezmado a las tres cuartas partes de la población. Cuarentenas, cordones sanitarios y residencias especiales para infectados fueron establecidos en numerosas regiones con dispar éxito. Algunos hospitales, como el de la Caridad en Berlín, actualmente hospital universitario, tienen su origen en esas circunstancias. 

Samuel Donnet fue un grabador activo en Gdansk (Danzig, Polonia)  entre 1699 y 1734, pero se desconoce la fecha de su nacimiento y muerte. Entre otras obras, realizó un grabado en madera que describe dicha ciudad en ocasión de esta peste y en el que, asociada a las representaciones habituales en este tipo de testimonios, se destaca la calavera que representa a la muerte, paseando a sus anchas con la guadaña al hombro por el centro de la escena.

“La Gran Plaga en Danzig en 1709”. Grabado en madera de S. Donnet https://www.gedanopedia.pl/images/c/cf/Samuel_Donnet.jpg

En la iglesia de San Pedro y San Pablo de Vilna (Lituania) se conserva un cuadro en el que la Virgen intercede por el fin de la plaga (simbolizado por la rotura de las flechas que representan la ira de Dios, que la Virgen tiene en su mano). Si bien la descripción en la página de la cual se ha tomado la figura menciona a la Virgen de la Merced, la imagen resulta más evocadora de la Inmaculada Concepción. La obra ha sufrido numerosas y deficientes restauraciones que han afectado gran parte de la pintura original. La iglesia, en el centro de la obra, y el castillo en la cima de la colina representan a la ciudad. Del castillo sólo ha perdurado la torre denominada “de Gediminas”, que es símbolo de la nacionalidad lituana. Sobre el costado derecho un esqueleto, guadaña en mano, recuerda, una vez más, el poder definitivo de la muerte.

“La Virgen intercede por el fin de la plaga en Vilna” (ca. 1760). Sin datos de autor. Iglesia de San Pedro y San Pablo. https://www.wikiwand.com/en/Church_of_St._Peter_and_St._Paul,_Vilnius

En 1720, cuando no se ha extinguido aún la plaga en Rusia, irrumpe en la Provenza francesa, ingresando por el puerto de la ciudad homónima, la denominada “Peste de Marsella”, uno de los episodios epidémicos que quizás cuente con mayor cantidad de representaciones gráficas en forma de óleos, grabados, grabados coloreados, estampas, etc. La ciudad, una de las más pobladas y ricas de Francia en la época, contaba con un activo puerto comercial y había establecido, desde hacía décadas, un muy efectivo protocolo de control y prevención de las plagas que le había asegurado mantenerse libre de contagios por más de 60 años, cifra nada despreciable en una época en que las diferentes epidemias y plagas asolaban con inusitada frecuencia extensas regiones del mundo. Marsella contaba con dos lazaretos donde las tripulaciones (y también las mercaderías) de los barcos debían pasar una cuarentena si había alguna sospecha de infección a bordo. Para un mejor aislamiento de los infectados estos lazaretos estaban localizados en las islas de Jarre y de Pomègues. La violación de las severas reglas (por intereses comerciales), en ocasión de la llegada del barco San Antonio en mayo de 1720, desencadena una cadena de contagios que resulta incontrolable y que expande la peste desde la zona portuaria hacia el resto de la ciudad y de allí a la Provenza y al Languedoc. En el 1722 se extingue la peste, luego de provocar la muerte de unas 100.000 personas (un 25% de la población). La importancia económica de la ciudad hizo que numerosos artistas se ocuparan de documentar el hecho durante y después de su ocurrencia. Así por ejemplo, la obra de Nicolás André Monsiau (1754 - 1837), realizada en 1819 y titulada “La dedicación de Monseñor de Belsunce durante la peste de Marsella de 1720”, que se exhibe en el Museo Nacional del Palacio de  Versailles (Francia), muestra al obispo de la ciudad asistiendo a la población refugiada en los campamentos que se construyeron fuera de ella para huir de foco de la infección. Lo acompaña el Caballero Nicolás Roze, comerciante y aristócrata conocido como Chevalier Roze, quién fue comisionado por las autoridades para atender los problemas sanitarios y coordinó una enorme tarea en la que participaron voluntarios y convictos, junto a los miembros de la iglesia, para mejorar la situación sanitaria de la ciudad. En esta obra, a diferencia de otras del género, el niño yace ya muerto sobre las piernas de su madre moribunda, a quién el obispo da la extremaunción.

“La dedicación de Monseñor de Belsunce durante la peste de Marsella de 1720” (1819). Óleo de N. Monsiau. Museo Nacional del Palacio de Versailles (Francia) https://histoire-image.org/fr/etudes/peste-marseille

La obra de Michel Apriete (¿?) “Escena de la Peste en la Tourette”, pintada en ¿? que se conserva en el museo Atger, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montpellier (Francia), representa un hecho real que tuvo lugar el 16 de septiembre de 1720.  El Chevalier Roze encabeza un grupo de 150 voluntarios dedicados a trasladar a fosas comunes los cuerpos de 1.200 víctimas de la peste que se amontonaban desde hacía varios días en la explanada de la Tourette, en la ribera marítima de un barrio pobre de la ciudad. Puede verse en este cuadro que muchos de los voluntarios cubren su boca y nariz con mascarillas pero, a pesar de los cuidados, la mayor parte de ellos contrajeron la peste y murieron.

“Escena de la peste en la Tourette”. Óleo de M. Apriete. Museo Atger (Montpellier, Francia) https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_peste_de_Marsella#/media/Archivo:Chevalier_Roze_%C3%A0_la_Tourette_-_1720.PNG

El óleo anónimo y el grabado de Simón Thomassin (1687-1741) realizado en 1727 evocan el mismo evento con similar composición, estando ambas obras basadas en un cuadro de Jean Francois Troy (1679-1752), que no se ha podido encontrar durante la búsqueda realizada para la confección de este artículo.

“La peste de Marsella en 1720”. Cuadro anónimo en el musée d'histoire de Marseille y grabado realizado en 1727 por S. Thomassin, ambos inspirados en un original de de J.F. Troy. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Peste-Mus%C3%A9e_d%27histoire-Marseille.jpg https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b52509337z.item

Tanto las obras de Apriete y de Thomassin, como las denominadas “Vista del Corso durante la peste de 1720” y “Vista del Municipio de Marsella durante la peste de 1720”, pintadas por Michel Serre  (1658–1733) y conservadas en el Museo de Bellas Artes de Marsella (Francia), son realizaciones de artistas contemporáneos con la peste. Es por ello que podrían considerarse “testimoniales” en un sentido periodístico, ya que documentan el lugar y los hechos a los que el artista tiene acceso más o menos directo y no constituyen escenarios imaginados desde una geografía y/o una época distantes, como la obra de Monsiau de 1819 recién mencionada, cuyo objetivo era poner de relieve el papel de la iglesia y el poder civil en la gestión de la epidemia y que, por esas razones, fue inmediatamente adquirida por el rey Luis XVIII (1755-1824).

“Vista del Corso durante la peste de 1720”. de M. Serre. Museo de Bellas Artes de Marsella. https://de.m.wikipedia.org/wiki/Datei:Michel_Serre-Peste-Cours_Belsunce.jpg
“Vista de la Municipalidad y de un sector del puerto de Marsella durante la peste de 1720”. Grabado de J. Rigaud. Museo Nacional del Castillo de Versailles (Francia). https://histoire-image.org/fr/etudes/peste-marseille
”Vista de la Municipalidad de Marsella durante la peste de 1720”. (1721) por M. Serre. Museo de Bellas Artes de Marsella (Francia) (https://fr.wikipedia.org/wiki/Fichier:Michel_Serre-Peste-H%C3%B4tel_de_ville.jpg)
“Vista del Corso de Marsella (bulevar de la Canebière) durante la peste de 1720”. J. Rigaud. Museo Nacional del Castillo de Versailles (Francia). https://histoire-image.org/fr/etudes/peste-marseille

En ocasión de la peste de Marsella aparece otra caricatura del “médico de la peste”, realizada en 1721 por Johann Melchior Füssli (1677-1736), que se publica como grabado, en algunos casos coloreado. La “verdadera imagen de un médico en Marsella” a diferencia del “Doctor Pico de Roma” del siglo anterior, lo muestra ahora con ropas de la época, una máscara grotesca y munido de una vara “que usa para tomar el pulso a los enfermos”, según reza el epígrafe.

“Verdadero retrato de un médico en Marsella” 1721 Grabado por J. M. Fussili https://wellcomecollection.org/works/vsr5duqq https://www.akg-images.com/archive/Plague-doctor-of-the-18th-century.-2UMDHUHGVRK3.html

Entre 1738 y 1740 la peste asoló los territorios que hoy en día corresponden a Rumania, Hungría, Ucrania, Serbia, Croacia y Austria, causando gran mortandad. Como acción de gracias por haber salvado su vida, el concejal Dechan de Hansen donó a la ciudad el monumento a la Santísima Trinidad, monumento que se realizó en Viena y fue trasladado a la ciudad para su montaje.

Monumento a la Santísima Trinidad, Timisoara (Rumania) https://timisoaratourism.com/travel-tips/unirii-square-timisoara-history-architecture/

Entre 1770 y 1772 la peste asoló la ciudad de Moscú, que se encontraba en desastrosas condiciones de higiene debido al abandono en que el traslado de la corte a San Petersburgo la había sumido. Se calcula que entre un tercio y un sexto de la población de la ciudad y sus alrededores sucumbió. La mala gestión gubernamental de la situación en los momentos iniciales, la destrucción de las propiedades contaminadas sin indemnización, una cuarentena estricta, las hambrunas derivadas de la situación y el resentimiento provocado por la huida de los nobles y los ricos, provocó una serie de huelgas que incluyeron el asesinato del arzobispo y el incendio de varios conventos. La situación se apaciguó con la llegada de nuevas autoridades y el establecimiento de nuevas normas (como la cuarentena variable para diferentes actividades) y el pago del salario a quienes estaban impedidos de trabajar por el confinamiento obligatorio, medidas que es su conjunto aliviaron la tensión social. Como resultado de esta trágica experiencia se inició la modernización de la ciudad de Moscú en sus aspectos urbanísticos y sanitarios.

La peste que asolo el Oriente Próximo a fines del siglo fue hábilmente utilizada por Napoleón Bonaparte como parte de la campaña de promoción de su imagen. La escena que reproduce el artista Antoine Jean Gros (1771-1835), describe el momento en que, durante marzo de 1799, Napoleón visita a los soldados franceses víctimas de la peste en Jaffa (Siria). El tema es retomado varias veces y aún en el año 1834 se publica una estampa coloreada de Jean Baptiste Thiebault sobre este episodio, más de diez años después de la muerte de su protagonista principal.

“Visita de Napoleón a los apestado en Jaffa” 1804 de A. J. Gros https://es.wikipedia.org/wiki/Asedio_de_Jaffa#/media/Archivo:Antoine-Jean_Gros_-_Bonaparte_visitant_les_pestif%C3%A9r%C3%A9s_de_Jaffa.jpg
“Bonaparte tocando a los apestados” (ca. 1834). Estampa de J.B. Thiebault http://www.collections.musee-bretagne.fr/ark:/83011/FLMjo139644

Cierra el catálogo de obras de este capítulo con un cuadro de Francisco de Goya (1746-1828), titulado “El corral de los apestados”, pintado al óleo sobre lienzo entre 1796 y 1798. Téngase en cuenta que el término “corral” no guarda en este caso ni en el del “Corral de los locos” del mismo autor, relación con su significado más extendido, sino que refiere a espacios en edificios utilizados como hospitales. La obra muestra el abandono físico y moral de los enfermos, que sólo son atendidos por algunos voluntarios, en un ambiente absolutamente desolador.

“El hospital de los apestados” (1798-1800). Óleo sobre lienzo de F. de Goya. Colección particular. https://historiaenestudio.wordpress.com/2017/03/05/pintura-de-gabinete-no-todo-es-el-prado/hospital-de-apestados-1798-1800/
A lo largo de estas primeras tres presentaciones que recorren las epidemias de la antigüedad (en general vistas desde una perspectiva de varios siglos, ya que no se conservan documentos gráficos contemporáneos) y con mayor profusión de obras las que se desarrollan en los siglos XIV a XVIII, se pueden señalar cambios en el enfoque o abordaje que los artistas han hecho del tema, destacándose entre ellos:
  1. a) Las escenas completamente idealizadas son reemplazadas, paulatinamente, por otras de carácter más documental, aún cuando la composición, naturalmente, es parte de la obra creativa del autor, no una reproducción fotográfica de la situación.
  2. b) Los santos que protegen desde el cielo, o que en la tierra se dedican a ayudar a los enfermos, son sustituidos por dignatarios de la iglesia y actores civiles de la lucha contra las epidemias.
  3. c) La narrativa gráfica de milagros desaparece y, al terminar el siglo aparece en escena la representación de los enfermos en los hospitales y lazaretos y, para culminar el proceso, irrumpe en el registro gráfico la escena de la aplicación de la primera vacuna, tema cuya iconografía será tratada en exclusividad en la próxima entrega de esta serie.
 
Vale la pena señalar que la desaparición de los santos y los milagros no significa, sin embargo, que la gente haya dejado de invocar la protección divina cuando debía enfrentarse a la peste, práctica que continúa plenamente vigente hasta la actualidad y es inherente a la fe de cada individuo. Pero la humanidad, atenta a aquello de “ayúdate que te ayudarán”, fue aceptando gradualmente la evidencia positiva de protección que proporcionan la acción preventiva mientras comienzan a adoptarse las primeras medidas sanitarias (como erradicar los cementerios de los centros urbanos, establecer cordones sanitarios, etc.) que a fines del siglo XIX culminarán con el establecimiento a gran escala de nuevas propuestas urbanísticas que incluyen grandes espacios abiertos, redes de aguas corrientes, sistemas cloacales, recolección de residuos, etc. Estas medidas, sumadas a los avances de la medicina (reconocimiento de bacterias y virus), al desarrollo de la industria farmacéutica, al cambio de status social del ejercicio de la medicina y la enfermería, junto con la construcción de hospitales (en el sentido moderno del término) cambiarán radicalmente la situación de indefensión que existía hasta ese momento.

(*) José Sellés-Martínez es español, Doctor en Geología, Docente de la Universidad de Buenos Aires y socio de la YMCA desde 2016, así como miembro de su Club de Embajadores.

 

 

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