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El ansiado momento de estar nuevamente en el dojo

Por Cristian Fernández

En este proceso que nos ha tocado vivir (donde debemos estar atentos en cada acción que realizamos, manteniendo un distanciamiento físico del prójimo y asegurándonos de utilizar todos los métodos a nuestro alcance para resguardar nuestra salud y la de quienes nos rodean), encontramos gran similitud con el desarrollo de estrategias relacionadas con las artes marciales. La concentración, la perseverancia, el cuidado, el respeto y la ubicación son características que entrenan quienes practican estas disciplinas. Esto nos llevó a incluir en nuestra columna un arte marcial que el próximo mes de octubre cumplirá 25 años de desarrollo en la YMCA. Nos referimos a Karate-do.

La expresión karate-do proviene del japonés kara (vacío), te (mano), y do (camino). Es decir, el camino de la mano vacía, o interpretado de otra forma, podría entenderse como un arte marcial sin armas, es decir de defensa. La filosofía del Karate está basada en buscar el equilibrio en la vida diaria del ser humano.

En búsqueda de obtener algunos consejos específicos acerca de cómo deberían prepararse los alumnos de dicha actividad para el momento del regreso al Dojo, (así se llama el recinto donde se practica Karate), nos pusimos en contacto con el Sensei (profesor) Claudio Crespo.

Cuando compartimos la consulta con Claudio, en un primer momento se le presentaron algunos de sus recuerdos mejor guardados. Él se remonta al momento en el que comenzó a practicar Karate, y asegura que la situación será similar para cualquier persona que quiera comenzar a practicar un arte marcial, o como en este caso, volver a practicarlo después de mucho tiempo de inactividad. Sabiendo que no se trata de un deporte, sino de una disciplina, los alumnos se encontrarán con algunos desafíos que provocarán una exigencia para superarse, cuestión que requerirá de una gran cuota de concentración mental, a la que se le deberá agregar el entrenamiento físico intenso. Estas características son toda una sorpresa para las personas que comienzan Karate -do, pensando en realizar defensa personal, y que de repente descubren que no solo aprenden a defenderse, sino que también comienzan a manejar su cuerpo, desplazándose en todas las direcciones posibles, partiendo de un punto, y volviendo a ese mismo punto de inicio. Todo comienza con las técnicas básicas para luego pasar a las formas o Kata, que son las estructuras, mediante las cuales el cuerpo aprende a ejercitar el lado menos hábil, por medio de la repetición constante de movimientos de defensa y contragolpe, orientados hacia todas las direcciones posibles. Obviamente, cuando se practica un arte marcial, se debe incluir el aprendizaje del nombre correspondiente a cada una de esas técnicas. Claudio asegura que la práctica de Karate es muy importante para todos los grupos etarios, ya que transmite valores que pueden ser aplicados en la vida de relación de las personas, en el estudio, el trabajo, o la vida familiar. El sensei destaca principalmente que esos valores puedan ser volcados en la sociedad, por lo cual hace hincapié en la excelente decisión que representa en los tiempos que vivimos, la práctica de cualquier arte marcial, a elección de cada persona.

En el caso en particular de la YMCA, se practica el Karate JKA de la Asociación Japonesa de Karate Shotokan. El sensei destaca que el primer movimiento que se realiza en Karate es de defensa, nunca de ataque, por lo cual se describe como una toma de conciencia, evitando la agresión, e intentando lograr el equilibrio.

En este tiempo de pandemia, el Dojo YMCA siguió en contacto, compartiendo videos de entrenamiento, los cuales pueden ser encontrados en los canales de YouTube de la página ymca.ar/encasa. El principal objetivo, como ha sido para todo el programa de actividades, fue no perder continuidad en la práctica y lograr mantener las cualidades físicas obtenidas con tanto empeño.

Respecto a las actividades para desarrollar en los hogares, el sensei Claudio recomienda respetar la estructura de las clases convencionales.  Aconseja comenzar con movimientos progresivos en el lugar, como rotación de cintura, balanceos laterales de brazos y piernas, y varios ejercicios de elongación general, para luego comenzar con los ejercicios más dinámicos que irán elevando la temperatura corporal y así, de esta forma se estará en condiciones de comenzar con la clase específica. El tiempo de la entrada en calor no debería ser mayor a los primeros 15 minutos de la sesión, y entre los ejercicios recomendados también se pueden hacer saltos con soga, o subir y bajar escaleras. Sería muy importante en este punto, encontrar variantes, que en la sumatoria permitan que el entrenamiento sea integral, y de esa manera se puedan lograr mejoras en el rendimiento y en la calidad de la técnica que se desarrolla en el dojo. Luego de realizar las formas correspondientes a cada nivel y practicar insistentemente cada postura, se deben dedicar 15 minutos para volver a la calma, normalizando las pulsaciones y permitiéndole a la musculatura, retornar a su tono normal. Se concluye la clase con una meditación final, en posición de seiza. Esto se logra en posición de rodillas, con la espalda erguida, los ojos cerrados hasta la orden de saludo, para finalmente terminar con el dojokun, (preceptos qué se repiten después de cada saludo para ir incorporándolos con el objeto de mejorar el espíritu y los valores en cada persona).

Claudio también hace hincapié en recomendar la realización de todos aquellos trabajos de fuerza muscular general, que puedan agregarse, con el objeto de fortalecer la estructura corporal. Esos mismos que hemos descrito en las ediciones anteriores y que en épocas normales suelen realizarse en el gimnasio de pesas. Además de no olvidar las salidas a trotar, que hoy ya pueden llevarse a cabo sin restricciones.

Sin duda todas las miradas están puestas en el momento del reencuentro y en la manera en que todo vuelva a comenzar el camino hacia la nueva normalidad. Entendiendo a las restricciones como una oportunidad de ser parte de esa etapa. Aprendiendo a transitar el camino desde el comienzo, tratando de evitar la aparición de lesiones, producto del tiempo de recesión. En síntesis, hacer honor al nombre de la disciplina que busca el punto de estabilidad física y emocional de las personas.

 

Agradecemos la colaboración del sensei Claudio Crespo

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