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El miedo a lo nuevo

Por Carlos Salvo

ES IMPRESCINDIBLE QUE HAGAMOS UN CAMBIO, PERO… ¿Cómo superamos el miedo a lo nuevo?

Esta situación inédita que estamos viviendo ya nos parece una eternidad. Todos estamos casi desesperados por volver a la situación antes pandemia, es decir a las rutinas que teníamos incorporadas y que en cierto modo nos aseguraban una situación de “normalidad”. Lo cierto es que tenemos miedo a encarar esos cambios absolutamente necesarios y que debemos incorporar en nuestra vida desde ahora en más. Esta “nueva normalidad” de la cual tanto se habla, viene cargada de cambios, que, como seres inteligentes y racionales, tenemos que enfrentar. Como expresamos en una nota anterior, actuar con rapidez para adaptarnos será una de las pruebas que la realidad nos someterá, si queremos tener éxito respecto de nuestro futuro.

Pero hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de las personas pasa por ese momento de “miedo” a someterse y tratar de encontrar nuevos procedimientos respecto de los que hasta hoy hemos venido desarrollando en nuestras vidas; porque el miedo al cambio puede resultar útil en algunas situaciones, mientras que en otras puede llegar a paralizarnos, puede convertirse en un obstáculo.

En la filosofía popular de vida, encontramos algunas expresiones conocidas, como: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”; que de alguna manera nos advierten que existen riesgos en los cambios y nos marcan cierta cautela al momento de actuar. Sin embargo, si se toma al pie de la letra puede llegar a limitarnos porque evitaremos cambiar incluso cuando sea necesario. Y ese es el caso de estos momentos tan especiales: ES IMPERIOSO COMENZAR YA A DELINEAR Y HACERNOS CARGO DE CAMBIOS EN NUESTRA VIDA.

Tendremos que dejar la zona de confort en la cual hemos vivido para comenzar una etapa nueva, donde el aprendizaje continuo de nuevas experiencias, que van desde la convivencia en el hogar, las relaciones en el trabajo, los procedimientos para desarrollar acciones, etc. irán incorporando nuevas formas. Esto implica asumir ciertos riesgos, y aceptar que no tendremos otras opciones similares a las que nos hemos acostumbrado.

TENDREMOS QUE ABANDONAR NUESTRA “zona de confort”

La inmensa mayoría de las personas encuentran un lugar donde “se sienten cómodos”, ya sea en el trabajo, en los estudios, en el hogar o en la vida en sociedad. Esa zona de confort es un estado mental en el que “aparentemente” nos sentimos cómodos y seguros, seguramente por ser algo conocido y sabemos lo que podemos esperar de seguir en él. Pero no nos engañemos, esto no siempre significa en los hechos que se esté viviendo dentro de un bienestar general. Termina siendo un plomo, un lastre, que nos aferra a algo y que limita nuestra capacidad como persona de intentar encarar algo nuevo.  

Dar un paso asusta, incluso aterroriza a veces, pero por el simple hecho de tomar riesgos y afrontar lo desconocido.

PERO… el cambio no solo es necesario… es imprescindible

¿Por qué aterra tanto el cambio? ¿Cuántas veces hemos rechazado propuestas para evitar correr riesgos? Probablemente muchas y en casi todos los ámbitos de nuestra vida.

A veces tomamos la decisión de mantener situaciones en las que no nos sentimos a gusto. Preferimos seguir ahí antes de enfrentar las posibles consecuencias negativas de un cambio, olvidando por otro lado, las positivas. Todo esto a costa de nuestra felicidad.

Ser precavidos es una actitud positiva y beneficiosa. Nos mantiene a salvo en muchas situaciones. El que no arriesga, ni gana ni pierde. En otras palabras, nos mantenemos en esa normalidad que hemos creado. Sin embargo, la vida es un constante cambio y a veces, hay que tomar ciertos riesgos para crecer a nivel personal, profesional, económicamente o como pareja.

El cambio nos da miedo porque viene cargado de incertidumbre, de esa sensación en la que es imposible predecir resultados y consecuencias. Puede que sea positivo, pero también puede que no lo sea tanto. La cuestión está en que hay momentos en los que se hace necesario tomar ciertos riesgos. No siempre es tan malo.

ENFRENTAR LOS RIESGOS DEL CAMBIO, sin miedos

Todo cambio implica múltiples variables, de las cuales no todas dependen de uno mismo. Este es un aspecto que debemos tener muy claro, pero no debemos dejarnos asustar por él.

Si nos planteamos hacer un cambio en nuestra vida, es muy importante tener claro los motivos de llevarlo a cabo. Porque si tenemos claros los por qué y para qué de nuestra decisión, la mitad del camino ya lo tenemos recorrido.

El miedo es una emoción que nos advierte que algo puede ser peligroso. Hay que escucharlo para descifrar qué quiere decirnos y a la misma vez escucharnos a nosotros.

Un buen ejercicio es ponerle un nombre a ese miedo, un rostro. Una vez hecho esto, será más fácil saber en qué terreno estamos pisando. Y esto, junto a las respuestas a nuestros por qué y para qué, nos dará la fuerza necesaria para hacer frente al cambio.

Y en estos difíciles momentos de pandemia, ¡vaya si es necesario decidirnos a encarar un cambio radical en nuestras vidas!

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