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Añoranza de la red

Por Cristian Fernández

A lo largo de la cuarentena hemos compartido muchos consejos para desarrollar actividades en los hogares. Esperando  el ansiado momento de la reapertura, tomamos contacto con los docentes y alumnos de muchas de las especialidades que se desarrollan en la institución a nivel físico. Sin embargo, aun estamos en deuda con varias de ellas. Aprovechando este contexto, en que la cuarentena se ha extendido, vamos a incluir disciplinas que habían quedado relegadas.

Es entonces el turno del vóleibol, una de las actividades que la YMCA introdujo en la Argentina, cuando transcurría el año 1912. Las clases cuentan con muchos adeptos, que aman este deporte. Imaginamos el sentimiento de añoranza que ellos tendrán por volver a hacer la entrada en calor antes de cada clase, momento en el que se comparten algunas charlas iniciales, sin perder de vista “la tricolor”, que comienza a ser la protagonista principal del evento. Ni que hablar de los partidos, y mucho menos de ese final en donde terminan todos elongando en el piso, a la vez que comentan las jugadas más destacadas del día.

Consultamos en primer lugar a Nahuel Rodríguez López, docente de vóleibol en la sede central, para que nos brinde algunas sugerencias dirigidas a los integrantes de ese destacado grupo de pertenencia, de manera que logren entrenar en sus casas las capacidades que les permitan mantener el estado físico, hasta la llegada del ansiado momento de la reapertura.

Nahuel recomienda trabajar específicamente ejercicios relacionados con fuerza y resistencia del tren inferior. Él describe al vóleibol como una actividad que exige saltos continuos, seguidos por piques de corta distancia y rápida velocidad de reacción. Tarea nada sencilla para realizar en los hogares, pero sin embargo, con la búsqueda de algunas opciones de variabilidad, se puede encontrar una solución muy satisfactoria para enfrentar ese difícil desafío.

Nahuel aconseja los saltos a la soga como uno de los ejercicios más destacados. Obviamente combinado con estocadas en las cuatro direcciones posibles, tratando de ejercitar tanto los músculos principales, como aquellos otros estabilizadores de caderas, rodillas y tobillos.

Otro punto clave según el profesor, es el trabajo muscular de la zona media del cuerpo. Principalmente pensado en la postura correcta a la hora de realizar las técnicas de golpes de manos altas, de saque, etc. En ese punto en particular, hace hincapié en utilizar una pelota, no necesariamente de vóleibol, pero sí que tenga un tamaño similar, para poder realizar ejercicios de manejo y técnicas de dominio, como puede llegar a ser, por ejemplo impulsar y recibir la pelota en “toque de dedos” desde la posición sentado, hasta quedar parado y luego volver a sentarse. Una forma viable para intensificar el desafío sería cambiar el tamaño de la pelota, hasta llegar a una pelota de tenis o similar.

Además de los ejercicios de fuerza de tren superior, como las flexo –extensiones de brazos que ya se han descrito en las anteriores notas, es muy importante trabajar la movilidad articular de los hombros, que son las articulaciones que mas suelen dañarse en la práctica del deporte. Claro está, que su comparativo del tren inferior serían los tobillos, por lo cual vale la misma recomendación.

Daniela Fortunato, profesora responsable de las clases de vóleibol de la sede Parque, coincide plenamente en que es un deporte que exige coordinación y velocidad de reacción, centradas específicamente en la trayectoria del elemento principal, que en este caso es la pelota. Por lo cual ella recomienda puntualmente un trabajo de desarrollo óculo manual con desplazamiento incluido. Por ejemplo que alguien lance una pelota de tenis, y la otra persona intente capturarla con un vaso tomado con ambas manos. De esa forma se imitaría una posición muy similar al “golpe de manos bajas”. A estos ejercicios se le debería agregar dificultad, poniéndose de espaldas a la persona que lanza la pelota, y a la voz de aviso, girar e intentar atraparla. En caso de no tener la posibilidad de contar con un  ayudante, otra opción valedera es lanzar la pelota contra una pared que resista la embestida y esperar su rebote para poder atraparla. En este último caso debemos medir las consecuencias que algunos adornos del hogar, podrían llegar a sufrir.

Daniela se compenetra en su relato y agrega la posibilidad de que la persona que practique la recepción, se encuentre sentada en una silla, y deba pararse ante la indicación del lanzamiento dirigiéndose hacia el sector que permita atraparla. Obviamente todos estos ejercicios podrían estar precedidos por flexo extensiones de brazos en el piso, y por flexo extensiones de codos con las manos apoyadas en una silla, para lograr pre exhaustar, (agotar previamente), a la musculatura involucrada. Estas combinaciones son de relevante importancia, ya que aseguran el desarrollo de la capacidad cardiovascular de base, que todo jugador de vóleibol debe incluir en su entrenamiento. No nos olvidemos que el juego exige mucha dinámica y desplazamientos, además de las respuestas de velocidad explosiva en cada recepción, golpe y bloqueo.

Dani es estricta en cuanto al entrenamiento de piernas, abdominales y tren superior, pero como parte del equipo de docentes de la YMCA, ha compartido las anteriores notas,  y cree que ya se han descrito muchas variantes al respecto, aseverando que los lectores están siguiendo el camino adecuado.

Agradecemos la colaboración de los docentes responsables de vóleibol de ambas sedes metropolitanas, Daniela Fortunato y Nahuel Rodríguez López.

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