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Grandes momentos en familia

Por Nancy Di Perna

“Manos a la tierra”

Hace algunas semanas abordamos el tema del medio ambiente. Dándole continuidad, los invitaré a hacer una actividad que conectará nuestras manos con la tierra.

Un estudio de la UBA estima que el 42 % de  los materiales que diariamente descartamos desde nuestros hogares es basura orgánica. Existe una forma de reutilizar una parte de ella produciendo abono orgánico. Se contribuye así a cuidar el medio ambiente al mismo tiempo que fortalecemos nuestro rol de ciudadanos responsables. Y además, podemos beneficiar a nuestras plantas con una tierra muy rica en vitaminas y minerales.

El compost casero hace referencia a un tipo de abono integrado por elementos 100 % naturales, que ante un cambio en su composición biológica se convierten en materia orgánica. Los beneficios del compost casero son:

  • Producir un excelente fertilizante orgánico y muy económico
  • Aportar a las plantas del hogar una cantidad importante de nutrientes
  • Incrementar la resistencia de las plantas, haciéndolas menos susceptibles a las enfermedades y ataques de plagas.

¿Cómo hacer compost en casa o departamento?

A continuación voy a describir un procedimiento para hacer compost casero, fácil y rápido, adaptándose al espacio disponible en una casa o departamento. Es usual pensar que para hacer compost casero se requiere de un jardín amplio. Sin embargo hoy surgen muchas alternativas para elaborar abonos orgánicos en botellas, baldes o macetas. La propuesta práctica de esta semana es en pequeña escala, así nos aseguramos que está al alcance de todas las familias. Sin embargo, siguiendo el procedimiento, quien lo tenga disponible, puede replicarlo en su jardín. Solo debe tener en cuenta que el lugar sea seco y con sombra, haciendo un pozo en el sector a usar. También cabe aclarar que existen composteras comerciales que funcionan muy bien.

Desde un enfoque educativo ambiental y de elaboración práctica, se requieren dos recipientes que entren uno dentro de otro. Hay que hacer pequeños orificios en la parte inferior y en las paredes laterales del recipiente pequeño. Este será el que contendrá el compost. Luego, hay que colocarlo dentro de otro recipiente de mayor tamaño, que se utilizará para el drenaje, al mismo tiempo que se lo envuelve para mantenerlo caliente. Para rellenar el recipiente del compost, es muy importante el orden de las capas siendo la capa inferior ramas y trozos de madera (esto asegura la ventilación), después se alterna una capa con desechos de comida con una de tierra. Cada dos o tres días se revuelve la tierra para mantener la humedad. Se debe cubrir la preparación con una lona o tapa para conservar la humedad y temperatura y evitar la exposición al sol. En el compost se debe incluir cuatro elementos, que se clasifican de la siguiente forma:

  • Marrones: mezcla de hojas secas, ramas, aserrín, pedazos de madera y periódico triturado.
  • Verdes: restos orgánicos, yerba, residuos vegetales.
  • Tierra: dará cuerpo a las mezclas anteriores.
  • Agua: se aconseja humedecer el compuesto cada dos días

Se debe igualar la cantidad de elementos marrones y verdes. Siendo, la premisa básica tener la cantidad adecuada de agua, verdes y marrones, mantener ese equilibrio será parte del proceso artesanal de nuestra intervención. La duración de este proceso depende de la temperatura, se estima un período de dos meses en verano y de cuatro, en invierno. Cuando el compost está en su etapa de maduración, se pueden incorporar lombrices rojas californianas, que transforman el abono en lombricompuesto, un sustrato con mayores propiedades nutritivas. Durante el ciclo deberemos estar atentos para advertir si el proceso natural de descomposición se está realizando correctamente. ¿Cuándo hay que intervenir?

  • Si aparece olor a amoníaco, significa que hay demasiada mezcla verde y poca marrón, se resuelve agregando hojas verdes.
  • Si hay olor pútrido, significa que hay demasiada humedad y poco oxígeno, entonces hay que agregar materia seca.
  • Enterrar los restos de comida que agregues, para evitar la aparición de moscas y mosquitos.
  • Desechar los líquidos originados durante el proceso de compostaje. El exceso de materiales húmedos genera putrefacción y eso alienta la aparición de olores desagradables.

Para clarificar, compartimos una imagen con el listado de aquellos residuos orgánicos que se producen con frecuencia en nuestros hogares y son pertinentes para compostar y una lista de los que no y traen confusión.

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Si te gustó este artículo, no te pierdas el próximo. Contar con compost doméstico se asocia estrechamente con la posibilidad de cultivar plantas en nuestros hogares. El próximo desafío en familia será hacer una huerta casera de especias para condimentar nuestra comida con el sabor de lo natural.

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