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Fútbol sin camiseta

Por Cristian Fernández

En el conjunto de artículos publicados hasta ahora en esta columna no habíamos dado aún lugar a los amantes de ciertas disciplinas que quedaron relegadas y que seguramente estarán siendo añoradas más que nunca. Probablemente, como ocurre con la gran mayoría de quienes crecieron en nuestro país, por más que les pese a los amantes de otras disciplinas, el fútbol ha sido parte de su infancia, aunque sea solo por un instante. Alcanza con pensar en cuál de las reuniones de familia ha pasado desapercibido el tema “fútbol”. Y cuándo no hubo alguna discusión como producto de alguna broma dirigida hacia quien hinchaba por el equipo perdedor en el último clásico. Esos clásicos que representan a todos y a cada uno de los partidos, con cualquiera que sea el rival. Siempre va a existir un clásico y si no, lo inventamos en esa reunión. Lo grato de todas estas experiencias es saber que finalmente a la hora del brindis, todos levantamos la copa y nos abrazamos.

En este momento de pandemia,  los canales de deportes nos han pasado repeticiones de los encuentros de futbol más relevantes para la vida de los futboleros. Obviamente muchos de ellos se encontraban en el olvido o bien en un lugar de nuestro cerebro que no habíamos estado visitando últimamente. Pero lo positivo de esa situación es tener la capacidad de observar lo bien que se ubicaba en el terreno de juego ese equipo del “noventa y pico” o del ”dos mil y monedas” que nos llevó a jugar la final de la “copa de gaseosa”. Lo bien que la delantera atacaba o lo rápida que era la defensa en retornar a su posición, de manera tan estructurada que se hacía impenetrable.  Ni que hablar de ese arquero famoso, que parecía haber bajado la persiana del arco para evitar que la pelota ingresara.

En ese marco, Roberto Tito Caputti, docente a cargo de las clases de fútbol y también profesor del gimnasio de pesas y complementos de la sede central, hace hincapié en la buena oportunidad que presenta este momento para observar situaciones particulares que antes solían pasar desapercibidas.  Tal es el caso de las relacionadas con los movimientos que cada jugador debe realizar según la posición que desempeña dentro de la cancha. Los desplazamientos habituales y la velocidad con la que deben ser efectuados.

Según Tito, como todos sus alumnos y compañeros lo llamamos, puntualiza que debemos alejarnos de la pasión hacia una “camiseta” y focalizarlos en las capacidades físicas que los jugadores deben entrenar para llegar a regalarnos todo ese despliegue de habilidad y destreza. Pensar seriamente en cuál debe ser el tipo de entrenamiento que realizan, basándonos principalmente en el tipo de movimientos que efectúan. Para ello podemos clasificar a los entrenamientos en dos grandes grupos. Los entrenamientos cíclicos (continuos), que son aquellos en donde se repite el gesto una y otra vez, pasando por el mismo punto (ciclo) y que se caracterizan por seguir un mismo patrón de manera constante, pudiendo encontrar ejemplos deportivos en el trote, la carrera, el ciclismo, el remo, etc. Y los entrenamientos acíclicos (intervalados), que son aquellos en los que no hay una solución homogénea de acción. Éstos generalmente se caracterizan por la compleja organización de las acciones motrices y la intensidad cambiante del trabajo realizado, con el agregado de la variabilidad de los tiempos de ejecución y recuperación. Podemos encontrar ejemplos deportivos en el fútbol, básquetbol, vóleibol, hockey y otros. Obviamente, la casi totalidad de los deportes, incluyendo el fútbol, requieren de una mezcla de los dos tipos de entrenamientos. Sin embargo, cada posición requerirá diferentes porcentajes de incidencia. Lo importante es que quien juegue fútbol entrene en forma complementaria para obtener rápidas y efectivas respuestas, sin perder la continuidad en el juego. Para ello los practicantes de este deporte necesitan conocer cuáles son los grupos musculares que se exponen a mayor desgaste durante un partido y de esa manera entrenarlos correctamente para enfrentar dicha demanda. En esta época de aislamiento necesitamos evitar que esos grupos musculares se atrofien y es una buena oportunidad para hacerlos ganar movilidad, fuerza y resistencia. Para lograr este propósito, Tito ofrece a los/as jugadores/as de fútbol en cuarentena las siguientes indicaciones específicas:

- En el caso de movilidad articular, es fundamental hacer hincapié en el trabajo de tren inferior, involucrando tobillos, rodillas y caderas por igual.  Para este tipo de ejercicios no es necesario mucho espacio; pueden hacerse de pie, con manos en la cintura, elevando caderas, llevando una y otra rodilla flexionada en sentido ascendente, elevando los talones hasta quedar en punta de pies. Realizando separaciones laterales de piernas (abducciones y aducciones), etc.

- Para el trabajo de resistencia es muy positivo el uso de escaleras, incrementando la intensidad por el tiempo en la continuidad de ejecución o bien por cantidad de escalones involucrados en cada paso, siempre tratando de evitar las lesiones por posibles tropiezos. En este punto debemos recordar que es preferible subir y bajar los escalones de a uno,  aumentando la cantidad de veces que completamos el circuito. Otro tipo de ejercicios son el skipping, agregando flexiones de rodillas, llevando los talones hacia los glúteos, en forma intercalada; los “angelitos”. En ambos casos, el ejercicio se realiza en el lugar, sin necesidad de desplazamientos, por lo que son una buena opción a la hora de practicarlos en los hogares. En estos casos, la intensidad la podemos graduar por tiempo de ejecución, desde 20 segundos de ejercicio, seguidos de 40 de descanso, pasando por 30” y 30” hasta llegar a 40” de ejercicio y 20” de descanso para los más entrenados.

- Y en cuento al trabajo de fuerza, nada mejor que las sentadillas, combinándolas con sentadillas sumo (piernas separadas, puntas de pies hacia afuera y rodillas que se flexionan en el sentido de la punta de los pies). Otro gran ejercicio es la realización de estocadas, acordándose de nunca exceder los 90 grados de flexión de la rodilla. En este punto seguramente las lectoras estén mucho mas entrenadas y debemos recordar la importancia que tiene el trabajo de glúteos para los futbolistas, que los hombres no suelen realizar. La forma de incrementar la intensidad está dada por la utilización de botellas cargadas con agua, comenzando por 1 litro, hasta llegar al bidón de 6 litros. Por último, es muy importante recordar el trabajo de abdominales y flexores de cadera (abdominales inferiores), que deben estar bien trabajados para evitar las indeseables pubalgias, lesiones muy típicas de la práctica de futbol sin trabajos complementarios de fuerza y elongación.

Tito finaliza esta serie de consejos destacando la importancia de la última palabra mencionada y diciendo: “Acuérdense de elongar correctamente antes, durante y al finalizar cada serie de ejercicios”.

Agradecemos la colaboración del Profesor Roberto Caputti.

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