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Autoestima y gestión de nuestra emociones

Por Juan Pablo Arias

Habiendo transcurrido más de 70 días de aislamiento, ¿cómo venimos con nuestras emociones? ¿Las controlamos o ellas nos controlan a nosotros?

Les traigo en esta oportunidad un tema que me resulta importante atender y que encontré por Internet en estos días: la autoestima. Ésta es importante en nuestro día a día y en estos tiempos que estamos atravesando toma mayor relevancia, ya que interactúa en una balanza junto con el miedo, la incertidumbre y la ansiedad. Si nuestra autoestima se mantiene firme podremos estar mejor preparados y hacer frente a la incertidumbre ocasionada por un futuro incierto.

El concepto clásico de autoestima dice que es  “cómo uno se considera a sí mismo, la manera en que uno se evalúa”. En inteligencia emocional no concuerdan con esa mirada porque da pie al auto engaño. Una persona puede decir que es un ser extraordinario y que hace las cosas de maravillas y eso no es autoestima alta sino ego (lo cual denota baja autoestima). Conciben a la autoestima como energía emocional. Si tengo alta autoestima tengo alta la energía para hacer cosas, me siento con ganas y motivación. Cuando tengo baja autoestima ocurre que hay baja energía emocional y entonces me siento agotado, desgastado y  con la sensación de no poder dar nada más.

Para verlo de una manera gráfica, podemos pensar la autoestima como un depósito que podemos ir llenando por nuestra cuenta con fuerzas internas o ir mendigando fuerzas externas.

Las fuerzas internas más importantes y más básicas son nuestros valores,  nuestra identidad y nuestro para qué.

Nuestros valores están directamente relacionados con nuestra identidad, con nuestra forma de ser. Si algunos de nuestros valores importantes son el compromiso, la autenticidad y el respeto entonces seremos comprometidos, auténticos y respetuosos. La otra fuerza interna importante que citamos fue el para qué. Esta pregunta es muy importante en coaching y tiene que ver con el sentido de nuestra vida, con conocer cuál es nuestro propósito.  Las respuestas a preguntas como para qué tenemos pareja, para qué tenemos hijos, responden al para qué vivimos. Cuando tenemos estas tres fuerzas internas de autoestima claras significa que nos tenemos a nosotros mismos como pilar. 

Otras fuerzas internas son:

La comunicación asertiva. Se trata de expresar lo que yo siento, lo que yo pienso, lo que me gusta y lo que no. ¿Por qué es una fuente interna de autoestima? Porque cada vez que yo me expreso estoy activando la creencia potenciadora de que lo que yo pienso es importante, lo que yo siento es relevante. Es decir: yo soy importante.

Decir que NO y marcar límites. Marcamos límites o decimos que no a personas que sentimos que nos faltan el respeto  o que nos tratan de una manera que no nos gusta. Esto nos posiciona en un lugar en donde crece nuestra autoestima porque podemos expresarnos. Pero esto de marcar límites no solo es con personas ajenas a nosotros mismos. También podemos marcarnos límites a nosotros mismos cuando tenemos acciones de saboteo, de evasión o acciones que no nos hacen bien simplemente.

Afrontar miedos. Como el miedo al abandono, al rechazo, al fracaso, a perder, al qué dirán, a la soledad. Como les contaba al principio, el miedo y la autoestima comparten la misma balanza. Cuando no se afronta el miedo, el mismo sigue creciendo y la autoestima baja. Cuando afronto el miedo la autoestima sube y el miedo baja. ¿De qué manera podemos afrontarlos? Afrontando nuestras vidas con hábitos saludables. Que independientemente de lo que esté ocurriendo sigamos actuando en base a nuestros valores y a quienes somos. Y por sobre todo que sigamos desarrollando nuestros para qué  y nuestro sentido de vivir.

Expresión emocional. Cuando estamos cargados emocionalmente podemos hablar con alguien y expresar lo que sentimos. Ojo con volcarle al otro nuestra basura emocional. Cuidar al otro para que no se sienta mal o culpable por lo expresado. También es un buen momento para decirle al otro cuánto lo queremos o lo agradecido que estamos por algún favor o acción que nos hizo.

Relaciones sociales. Son muy importantes para nuestro desarrollo. Deben ser sanas y auténticas. Auténticas porque debemos mostrarnos a la otra parte tal como somos y sanas porque con comunicación asertiva nos expresamos y porque la otra parte nos escucha.

Autocuidado. Si yo soy importante para mí, me cuido, tanto en lo físico como mentalmente. A través del ejercicio, del sueño, comida saludable, meditación, etc.

Cumplir con mi palabra. Cumplir con los compromisos que nos fijamos nos hace sentir bien. Decir que nos vamos a levantar mañana a las 7am para hacer ejercicio y luego apagar el despertador y seguir durmiendo porque tenemos sueño resulta contraproducente. Una vez levantados nos sentimos fatales por habernos fallado a nosotros mismos. Es preferible levantarse y hacer el ejercicio. Seguramente la energía que provoca el cumplimiento de la palabra suple el cansancio.

Objetivos personales y profesionales. El ser humano sin objetivos claros y realizables se pierde. La gratificación de cumplirlos resulta una fuente inmensa de autoestima.

Muy bonito todo, ¡ahora a trabajar nuestra autoestima!

Les comparto la fuente de este artículo aquel que desee profundizar el tema: VER EN YOUTUBE

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