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Humor y pensamiento crítico

-¿Disparador de catarsis?
-¿Evidenciador de realidades?
-¿Motorizador de transformaciones?

-Quizás todo ello y más, el humor da su tono particular a la realidad, muestra su cara grotesca permitiendo verla al desnudo y así, conjurarla. El humor es crítico, molesto, visceral.

-La Sala "Alfonsina Storni" del mítico Café Tortoni acoge este ciclo al que son invitados renombrados humoristas.

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El humor es cosa seria es uno de los ciclos que integran el Espacio Cultural YMCA. Propone al humor como un espejo en el cual la sociedad puede mirarse y pensarse. Satirizar la realidad es parte de ese juego que establece el humorista, que al ver que algo anda mal, tiene el don de hacerlo visible a los demás.

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Presentación sobre el humor en la escuela. 23º Exposición Feria Internacional del Libro - El Libro del Autor al Lector, Buenos Aires, 1997

EL HUMOR

(La risa) nunca pudo oficializarse
fue siempre un arma de liberación
en las manos del pueblo.
Mijail Bajtin

Una de las cosas más difíciles de lograr en la vida es llegar a poder reírse de uno mismo. Cuando alguien lo consigue quiere decir que se volvió sabio (con la ventaja adicional de que ya puede reírse de los demás sin sentir culpa).

Algunas personas no aprenden nunca a reírse de sí mismas, vale decir que nunca se vuelven sabias, aunque lean muchos libros y vayan a la Universidad.

Otras aprenden a reírse pero solamente de los demás y se convierten en objetos de odio.

Otras aprenden a reírse de sí mismas después de mucho tiempo y mucho esfuerzo; llegan a ser sabias cuando ya no recuerdan bien para qué era que servía.

La risa, el humor, los chistes, la comicidad, no son cosa de broma. Cosa seria son. Y mucha gente de renombre se ha exprimido los sesos para poder emitir algún pensamiento serio sobre la risa:
  • "Aquel que tiene el valor de reír es amo del mundo" (Leopardi)
  • "Saber reír es un signo de cordura y sabiduría" (Lin Yutang)
  • "El humor es la cortesía del miedo" (Juan Sasturain citando a Mordillo, que su vez cita a Boris Vian)
  • "La risa es una forma de castigo y de denuncia" (Martin Amos)
  • "Solo hay tres formas de luchas contra la muerte de un ser querido: el amor, el recuerdo y el humor" (Louis Vincent Thomas, antropólogo de La Sorbona)
  • "No hay situación, por solemne o trágica que sea, a la que no le vea el lado cómico" (Leopoldo Marechal)
  • "El humor es la forma suprema de la bondad" (Umberto Saba, recogido por Bioy Casares en De jardines ajenos)
  • "Bajo el velo del humor hay una aceptación de la pérdida" (Isidoro Vegh, sicoanalista)
  • "Humor es la tragedia más tiempo" (Woody Allen)
  • "La risa contiene algo de revolucionario" (Camila Mulleady, mi abuela)
Lo cierto es que la risa sólo es propia de los seres humanos, como el habla. Dice Bergson - quien, junto con Freud, es uno de los que más reflexionó sobre la risa y el humor-: "Solamente el hombre ríe y hace reír: es ridens y ridiculus". Al dominar las palabras puede jugar y hacer jugar con ellas.

En los chicos hay una disposición natural hacia la risa. Y en los adolescentes. Ésta, la de los adolescentes, es una risa que suele perturbar a los adultos, sobre todo a los adultos que nunca aprendieron a reírse de sí mismos. ("Ya se les va a pasar la risa... cuando se casen", nos dijo a mí y a un grupo de amigas adolescentes una señora mayor en un colectivo.)

Al reír, el adulto recobra un placer perdido, reconquista su risa de niño.

El humor tiene que ver con la inteligencia, está íntimamente vinculado con ella. Por eso, se considera que hay formas sutiles del humor que los chicos no están en condiciones de entender. Sin embargo, yo creo que, si bien es cierto que el chico va captando distintos tipos de humor a medida que crecen y maduran sus estructuras cognitivas, también es cierto que hay muchos prejuicios al respecto, y que es común que sólo se le ofrezcan al niño formas muy elementales del humor, sobre todo en los espectáculos teatrales y la televisión.
Por el contrario, nuestros escritores mal llamados "para chicos” se caracterizan justamente por un humor muy particular, yo diría rioplatense, que no desdeña la sátira, la ironía, la parodia y el humor negro, si bien no hemos llegado a un humor negro del tipo de Tomi Ungerer, por ejemplo, ni siquiera del de Roahl Dhal.

Durante mucho tiempo -y todavía- la risa fue considerada sospechosa en los ámbitos pedagógicos. (Por suerte, en todos los casos, el humor y la risa se mantienen en la cultura no oficial, de la calle, y en la literatura oral, que abunda en chistes y juegos de palabras.)

A veces en las escuelas se considera el humorismo como algo menor. Y se les hace creer a los niños que lo que deben buscar en los libros es enseñanza, mensajes y conocimientos, nunca risa, que agudiza el espíritu de observación y estimula el conocimiento.

Gianni Rodari decía que en las escuelas se ríe demasiado poco.

Y Dino Buzzati, que en las escuelas debería existir la cátedra de la broma, aunque es difícil formar maestros de risa. En todo caso, los mejores maestros de risa son los buenos humoristas.

El humor actúa como un regulador, válvula de escape, descarga fisiológica, mecanismo de defensa. Por eso algunas personas, entre las que tengo la desdicha de encontrarme, se tientan de risa en las circunstancias y lugares más inapropiados, como ser velorios, actos oficiales, peleas, homenajes públicos, resbalones ajenos, etc. Ésa no es una risa de superioridad, es risa nerviosa, decía mi mamá, que sufría de lo mismo.

El humor crea distancia, desmitifica, tranquiliza. Con frecuencia funciona como coraza frente al peligro del melodrama (la "compasión ahorrada" de la que habla Freud: el exceso de compasión se vuelve inútil y se descarga en la risa).

En cuanto al tema del humor, dice Calvino: "Es lícito en literatura tratar de provocar la risa pero no tratar de provocar el llanto". Como escritora, siento que esto es así, aunque no podría fundamentar por qué (Calvino tampoco lo hace).

En el niño es común la risa de superioridad, de burla: "Yo puedo hacer esto y vos no". El chico ríe porque creció. Hay aquí un componente de crueldad. Es una risa que suele burlarse de los diferentes. También los adultos inmaduros pueden reír ante estas situaciones impiadosas.

Una de las grandes posibilidades del humor es poder ejercer solapadamente la crítica, descubrir los puntos débiles de las estructuras en apariencia sólida, la fragilidad de los dogmatismos. De ahí la importancia de cierto tipo de humor en épocas de represión política y censura. Y la impopularidad del humor entre dictadores y gobernantes en general, incluyendo modestos funcionarios públicos.
Para terminar, una advertencia acerca de los reales peligros a los que nos expone la risa, motivo por el cual siempre conviene tomar ciertos recaudos:
  • Si sos mujer, y en un descuido re reis con la boca abierta, te exponés a que te entre el diablo, "siempre al acecho de las mujeres y sus aberturas", como decía mi abuela.
  • Nunca por ningún motivo, hay que reírse los días viernes, porque el que ríe el viernes, llora el sábado y domingo.
  • Un riesgo grande es hacerse pis encima, y hasta caca.
  • Otro: que se te abra la herida. Para que eso ocurra hay que estar recientemente operado de alguna cosa. Aunque se han visto casos de viejas cicatrices que se han abierto de par en par ante la lectura de ciertos libros.
  • Que te echen de la escuela por reírte mientras te van poniendo amonestaciones - más amonestaciones, más risa-, como le pasó a una chica que conozco. Y que para peor, no se acordaba de qué demonios se reía.
  • Morirte de risa, como le pasó al poeta cubano Julián del Casal (1863-1893), que era un tipo de lo más melancólico y escribía lindísimos versos para llorar. Bueno: la primera vez que se rió, de un chiste, en una reunión en casa de amigos, zas, se le rompió la vena de la risa y se cayó muerto para siempre. Y la cosa no terminó allí. Cuando los amigos se enteraron, corrieron desesperados a la casa del poeta, y se abalanzaron sobre el cadáver, al grito de "¡Hermano querido!". Lástima grande que se tratada de otro cadáver, el de un vecino, porque el de Julián del Casal yacía lo más pancho en la casa donde había muerto. Así que a los amigos les atacó una terrible risa. Y cuando se encontraron por fin con el verdadero cadáver de Julián del Casal, ya no pudieron gritar "¡Hermano querido!". (Esas cosas sólo se dicen una vez). Y de nuevo se armó una gran jarana, pobre Casal.
Y un consejo final para los maestros y profesores: si ven algún niño muerto de risa en clase mientras ustedes se desgañitan enseñando, un suponer, los husos horarios o las subordinadas sustantivas, eviten decir: "A ver Martinez, ¿Por qué no me dice de qué se está riendo así nos reímos todos juntos?".
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